¿OJO POR OJO..?

“Si el homicidio es premeditado, el asesino será condenado a muerte aún cuando busque refugio en mi altar.” Ex 21.14.

 

 

Por razones de pésimos entes judiciales en el mundo, la pena de muerte está excluida, pero hasta Dios la aprueba…

Cómo se restituye una vida? Qué debe pagar un asesino por quitarle la vida a otro? Dios dice que solo con su vida lo hace, ni cárcel, ni dinero, ni trabajo, nada volverá a la vida a nadie, una vida vale otra vida…

No hablo de vengar los asesinatos, pero solo quiero aclarar una cosa, cuando lees “No matarás” como mandamiento en Éxodo 20. 13, debes tener en cuenta que la palabra hebrea que se usa es muy diferente para el mandamiento: “Si el homicidio es premeditado, el asesino será condenado a muerte aun cuando busque refugio en mi altar.”, se ha traducido mal en el caso de “No matarás”, ahí etimológicamente correcto sería decir “No asesinarás” en vez de “no matarás”, en la Torah “matar” y “asesinar” son cosas diferentes, Matar es quitar la vida justificadamente, por accidente, en guerra o en defensa propia. Pero Asesinar es quitar la vida por venganza, con alevosía, con premeditación, sin justificación.

Por eso encuentras cosas como estas: “El que mate a su padre o a su madre será condenado a muerte. El que secuestre a otro y lo venda, o al ser descubierto lo tenga aún en su poder, será condenado a muerte. El que maldiga a su padre o a su madre será condenado a muerte. Si en una riña alguien golpea a otro con una piedra, o con el puño, y el herido no muere pero se ve obligado a guardar cama, el agresor deberá indemnizar al herido por daños y perjuicios. Sin embargo, quedará libre de culpa si el herido se levanta y puede caminar por sí mismo o con la ayuda de un bastón.” (Ex 21.15-18). Di0s no es un Dios asesino, es un Dios Justo que decide por encima de nuestros códigos morales y solo El conoce la intención del corazón humano. Lo que hace asesino al homicida no es la bala sino la intención con la que dispara.

No se trata de venganza, se trata de restitución. Cuando Dios enseña el famoso “ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, golpe por golpe, herida por herida.” (Éxodo 21.24-25), no habla de venganza, las personas no lo entendieron, Dios hablaba era de restitución, de devolverle a los demás lo que le quitas. Si no hay restitución hay impunidad e injusticia, y Dios es un Dios Justo y siempre lo será, no se negará así mismo, no cambiará, no puede ser de otra manera…

Ahora, este parámetro aplica para cada cosa en la vida, nuestras leyes deberían ser mas estrictas, la cárcel no debería ser solo para privar la libertad de los malvados, sino un lugar donde se abra la puerta a la Restitución, un estafador debería ir a la cárcel no aprender mañas, sino ha trabajar para pagar lo que robó. Eso es “amar a nuestros enemigos”.

Cuando andes en una conducta incorrecta contra los demás, no solo debes reconocer todo el daño que haces a las personas y ponerte a cuentas con el Creador, debes pedirles perdón y RESTITUIR el daño que has causado. Cambia, no sea que luego hagas daño a tal punto que lo único que aplaque la Justicia Divina sea dar tu vida a cambio del mal que has hecho.

Pero Dios va mas allá, no solo habla de Restitución sino de Indemnización: “Pero si es sorprendido, pagará siete veces; Entregará todo el haber de su casa.” Pr 6.31. Qué diferente sería el mundo si dejáramos de lado nuestra falsa consideración. Con leyes mas duras los delincuentes pensarían tres veces sus delitos…

Si quieres cambiar tu mundo, cambia tú primero.

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